agosto 28, 2011

Madrugada por Chile

Vísperas de la Madrugada del 14 de agosto de 2011, frente a los acontecimientos que convulsionaban el alma nacional, surge la iniciativa de hacer algo… habíamos recibido un correo que denostaba de la dirigente del movimiento estudiantil y veíamos como algunos caían en el mismo procedimiento, abanderizarse por una posición y emprenderlas contra quien pensaba distinto… No era esto lo que habíamos aprendido del Padre José Kentenich; en la que fuera la Jornada de Montahue, el padre Hernán Alessandri exponía los lineamientos del pensamiento social del Padre José Kentenich, equidistante entre el capitalismo y el marxismo, dos corrientes filosófico-económicas que estaban en pugna en los años 1970.

Sentíamos la necesidad de hacer algo, algo distinto ¿qué podíamos hacer si somos absolutamente una minoría? Algunas voces al interior de la comunidad eran claras ¡Hagamos algo! Pero hagámoslo!!

Decíamos en la motivación invitación: “No pretendemos desentrañar las causas, no aspiramos a sugerir soluciones, no es nuestra competencia, pero los Madrugadores, en la herencia de nuestra misión, padres de familia, sacerdotes, profesionales, trabajadores, estudiantes, hijos, que encontramos en el alba de cada sábado a Dios Padre y Creador de todas las cosas, estamos insertos en esta dolorosa realidad que nos afecta directamente”.

Y ese encuentro al alba es con Jesús, nuestro Señor, ayer, hoy y siempre.

El desvalimiento nos hizo mirarlo a Él y pensamos: ¿por qué no ponemos nuestro aporte en lo que nos une? Madruguemos por Chile, madruguemos con todos los Madrugadores de Chile, invitemos a todos los varones católicos, a todos los varones cristianos de buena voluntad y así convocamos a través de los medios virtuales a esta gran Madrugada Ecuménica por Chile… Craso error, el concepto ecuménico dentro de nuestra Iglesia Católica tiene una connotación y significado que desconocíamos y que cuando nos lo aclararon queríamos cavar un hoyo y enterrarnos, casi casi metimos las patas en buen chileno, para remate dos días antes de la Madrugada por Chile me anunciaban la concurrencia a la Catedral de Concepción de 400 hermanos evangélicos!!!

Amaneció el gran día: el cielo se descargaba en lluvias torrenciales y pensábamos en las bendiciones que suponían, ya en la Catedral poco a poco iban llegando Madrugadores de la Arquidiócesis, de Coronel, de Montahue, de Lota que trajeron su coro, de Padre Hurtado y Natividad de María… Recordábamos lo que nos dijo nuestro Obispo don Fernando Chomalí: - No hay nada más triste que una Catedral vacía ¿Lograremos llenarla? Conté las bancas y eran 58, por 5 en cada una necesitábamos una asistencia de 300 personas para llenarla y habían muy pocos… Los hermanos evangélicos nos ayudarían a cumplir la meta… ¡No llegó ninguno!

Ofrecimos al Padre Dios esta frustración, la asistencia bordeó los 150 varones más la esposa de un madrugador que no quiso permanecer al margen…

Fue una Eucaristía concelebrada por los Párrocos de El Sagrario, contigua a la Catedral, y Sagrados Corazones, donde existe una comunidad que madruga quincenalmente y no sabían de la existencia de los Madrugadores, tarea para nuestra comunidad. Asistieron también tres diáconos y todos unidos en una sola voz, en un solo corazón, en comunión con todas las comunidades del país que nos acompañaban, elevamos la Plegaria en la más grande de las liturgias de nuestra fe: la Santa Misa.

- Muéstranos Señor el camino, el sendero de la paz para Chile

- Abre nuestros corazones y el corazón de todo el país para encontrar las soluciones a los problemas que nos aquejan, por medio del diálogo, de la cooperación.

Fue además, una Madrugada de sacrificio, nuestro templo mayor, Sede del Arzobispado, no posee dependencias para el desayunáculo, de modo que cada comunidad se trasladó a algún lugar para hacerlo, unos en el bus de regreso, otros a sus casas y la gran mayoría se “tomaron” un pronto Copec… nosotros, con el corazón agradecido nos trasladamos a nuestras clases que, gracias a las “tomas” de las sedes de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, se están realizando donde el diablo perdió el poncho…

Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz.
D
onde hay odio, que lleve yo el Amor.

D
onde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.
D
onde haya discordia, que lleve yo la Unión.
D
onde haya duda, que lleve yo la Fe.
D
onde haya error, que lleve yo la Verdad.
D
onde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.

D
onde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.

Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender; ser amado, como amar.

Porque es: Dando, que se recibe; Perdonando, que se es perdonado; Muriendo, que se resucita a la Vida Eterna.

Les dejo un video con las fotografías tanto de la Madrugada en Concepción como en Rancagua, bendiciones para todos.


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